PABLO VALENZUELA VAILLANT

Fotógrafo chileno, nacido en Santiago, 1964.

La imponencia y belleza de las montañas lo atrajo desde siempre. Fue este sentimiento el que marcó su afición por el montañismo y, por supuesto, la fotografía de paisajes. En 1989 se titula de Ingeniero Civil en la Universidad Católica de Chile. Fue en 1992, casi tres años después de haberse titulado cuando tomó la decisión de dedicarse a tiempo completo a su gran pasión: descubrir, conocer y fotografiar el patrimonio natural y cultural de Chile. Su trabajo ha sido ampliamente difundido en proyectos editoriales como Entrenieblas (2011), Latitud Sud (2003) y tantos otros. También ha participado de numerosas exposiciones como FOTOAMÉRICA (Santiago, 2002, 2008), CHILE EN B&N (Santiago, 2002), ENTRENIEBLAS (Santiago, 2002), PATAGONIA (Santiago, Frutillar, Punta Arenas, 2006-2007), PATAGONIA (Puerto Natales,2016).

Habitar la inmensidad

La mirada alzada de Pablo Valenzuela

El trabajo de Pablo Valenzuela, es una búsqueda incansable por la fotografía de naturaleza, en particular reconociendo lugares centinelas de los secretos arcanos del sur y la Patagonia chilena. Sin embargo, el trabajo expuesto asume esta vez un diálogo diferente al centrar su corpus digital blanco y negro en un horizonte destemplado. Por medio de panorámica minimalistas señala la importancia de la contemplación e indica el juego constructivo sutil del viento y de las nubes. Son estos elementos los verdaderos habitantes de la inmensidad, pues la presencia humana es minimizada desde un encuadre del tercio inferior y por resumidos signos habitacionales.

De este modo, la naturaleza se transforma en materia reflexiva así la acción fotográfica deviene en una acción develadora. No es solo una preocupación por las nubes y sus formas arbitrarias sino más bien como estos cielos muchas veces amenazante, dialogan con la línea geográfica. Los cordones montañosos, los densos lagos, las nieves solidificadas son recogidos desde la mirada “hacia lo alto”, donde el viento modifica, traza, juega con los bienes naturales. Ya el propio Turner en el siglo XIX había buscado estos juegos lumínicos y atmosféricos en la pintura o bien en la temprana fotografía los trabajos de Le Gray. Sin embargo, la fotografía de Valenzuela, horada esta concepción descriptiva para adentrarse en una estética de la inmensidad. Al respecto, sus trabajos se encuadran en las investigaciones propuestas por las “equivalencias” realizadas por Alfred Stieglitz en su impulso incansable por renovar los cánones de la fotografía contemporánea.

El esfuerzo deconstructivo con el paisaje que realiza Pablo Valenzuela, después de hacer muchos libros tradicionales de fotografía naturalista, apunta en esta exposición a embates explorativos que se internan buscando esfuerzos deslumbradores del paisaje. En efecto, dicho paisaje consolidado por la ausencia se sitúa como fragmento del espacio. Cada imagen redunda desde un cielo confuso, donde la nubosidad llega al espectador para que se una con sus propios proceso experienciales. De este modo, un marco geográfico prístino, desolado por la ausencia no constituye retraimiento o soledad, pues se destacan resabios míticos en una geografía que posee autonomía propia.

La fidelidad de la fotografía de Pablo Valenzuela se nutre de una contemplación de estos paisajes naturales extendidos bajo la fuerza vital. El fotógrafo sabe que la Patagonia es acogedora, depara al sorprendido peregrino una sorpresa lumínica, como extendidos lienzos que solo el simple acontecer deja una sensibilidad expuesta. Lo sublime aparece desde el eje central representado frente a la desmesura del paisaje. Dicho principio establecido surge como experiencia estética consolidada pues las fotografías de Pablo Valenzuela posibilitan el gesto de “alzar la mirada” rescatando pasajes y nutriendo un ideario enaltecedor. La recepción estética abre tras la primera observación un universo de sensaciones, sentimientos y emociones. Pues en estas imágenes perviven tanto el orden como la claridad, virtudes de un fino trabajo reflexivo. De este modo, la contemplación permite reconocer una belleza oculta desplegada territorialmente en una exigente geografía universal. Así reconectamos con un misticismo telúrico que habla por sus elementos naturales, donde los ríos, lagos, cadenas y horizontes son el continuado fluir de un patrimonio no opresado por las marcas del progreso, que quiere encerrarlo todo en la producción. Las nubes y los cielos son delicados momentos de esplendor y de catástrofe. Desde esta perspectiva la propuesta de Pablo Valenzuela, guarda el resabio de un romanticismo subjetivo que busca establecer la realidad desde la constatación de una mirada externalizada, trazando una senda reflexiva inédita en la fotografía de paisaje. Con esta nueva posibilidad del “punto de vista”, la muestra del fotógrafo es un gran regalo en la consolidación fotográfica nacional.

Dr. Gonzalo Leiva Quijada
Instituto de Estética, PUC de Chile

RAPA NUI

Mirada deconstruida de Pablo Valenzuela

El paisaje es un invento. Pues un paisaje es el ejercicio del punto de vista articulando sobre aspectos de la geografía, un detalle natural, una construcción humana. No podemos olvidar que el paisaje es un género representacional que fue ideado por la estética de las Bellas Artes y que se vio claramente ampliada por la presencia de las Artes Industriales del siglo XIX. De este modo, sin duda fue la fotografía la que se incorpora en la aventura de clasificar y ordenar la geografía solidificando posibilidades estéticas del nuevo paisaje emergente. En efecto, desde la presencia del paisaje natural, indómito, recóndito hacia el paisaje con marcas culturales dejadas por una etnia o comunidad.

Pues bien, el ejercicio propuesto del fotógrafo Pablo Valenzuela, quien por muchos años ha enriquecido las consideraciones sobre el paisaje chileno y tras el acopio de un archivo considerable de observación y reflexión; ahonda en los ejes articulatorios de estos paisajes ancestrales. En concreto, en este trabajo el fotógrafo autor realiza un ejercicio minimalista sobre aspectos tutelares de la cultura Rapa Nui, sus esculturas gigantes de Moais, que son revisitadas y recortadas como micro paisajes.

De tal modo que los destacados efectos estéticos que trae aparejado estos micros paisajes nos reinstalan en la senda patrimonial originaria, por cuanto cuestionan nuestras certezas sobre el enigma Rapa Nui. Sin duda, que, desde su base fotográfica el autor constituye desde una edición exhaustiva las categorías estéticas más influyentes, así los fundamentos vitales de la piedra volcánica ancestralmente trabajada con tanto oficio y ahínco. Sus imágenes conforman por esto una inmersión en lo espiritual y lo sublime de un pueblo originario.

Sin duda, que en estas reflexiones trazan estelas en la contemplación de las fotografías por cuanto buscan sentidos e interpretaciones en medio de parsimoniosos equilibrios de líneas y ritmos pétreos.

La sinécdoque de la mirada fotográfica

Es precisamente en la sinécdoque del trabajo de Pablo Valenzuela que buscamos descifrar de manera racional las posibilidades que ofrece el micro paisaje. De este modo, interviene la fotografía en su labor diseccionadora desde la sustitución o cambio de significado. En efecto, la figura recuerda el tropo donde una parte evoca el todo. De este modo, las fotografías muestran partes de las grandes esculturas, miradas de espaldas, escudriñando la piedra, sintetizando su posición y señalando su peso gravitante. Así con sutilezas, la máquina de la modernidad fotográfica constituye categorías para afirmar su retórica analítica. Las fotografías destacadas en su gran formato, así como en su pulcritud del blanco y negro, buscan descifrar la comprensión global y comprensiva de una cultura que pervive con fuerza hasta el día de hoy. En efecto, desde el testimonio de piedra que recortado y descentrado se logra deconstruir los preconceptos que habitualmente tenemos de Rapa Nui. Claro está que desaparecen las referencias más evidentes de Rapa Nui: el mar, su flora, sus volcanes y habitantes. Solo quedan frente a nuestra retina unos símbolos de civilización ancestral reencuadrados que ahondan el peso cultural de este pueblo resistente nutrido en medio del gran océano por su “mana” prodigioso.

Desde otra perspectiva, la propuesta fotográfica de Pablo Valenzuela confabula una nueva política de la mirada que se establece como testimonio y registro de la memoria. Este efecto histórico es particularmente importante en un país de pérdidas, pues la vuelta que entrega el fotógrafo con estas series visuales minimalistas plantea una lucha contra el olvido desde la contemplación artística de lo valioso.

Un espectador actual, que está de manera constante interviniendo en las redes, registrando y procesando imágenes, pierde en su afán de actualidad la práctica de la contemplación, ejercicio de sumergirse en los efectos que lo exterior, el paisaje, interviene en sus propios mundos interiores. Por desgracias, hemos ido perdiendo la sensibilidad frente al plano detalle y desde esta perspectiva la práctica abstracta de Valenzuela fue conformado por presencia y estableciendo un dialogo del mundo tutelar con su espacio creativo. Dice el autor: “Conocí el territorio Rapa Nui hace treinta años y desde esa fecha he estado ocho veces en la isla, lo que se ha traducido en una gran inspiración para mi trabajo fotográfico y que me ha permitido desarrollar una mirada distinta, lejana a lo meramente documental (…) Mi intención es construir una nueva imagen con los elementos que entrega el paisaje y el instante.”

Esta metonimia que el fotógrafo Pablo Valenzuela posibilita establecer aúna el contrapunto entre historia y estética, pues su mirada autoral sortea desde el descubrimiento textural hasta los equilibrios de los detalles, una piedra que como nunca comunica una poderosa fuerza y visibiliza el sello de su construcción. Por esto la exposición la vemos como parte de un todo, fenómeno sólido y armonioso como estas sinécdoques multiplicadas en imágenes fotográficas que nos recuerdan las mareas de la eternidad que centran a Rapa Nui como el ombligo del mundo.

Dr. Gonzalo Leiva Quijada
Instituto de Estética, PUC de Chile

Habitar la Inmensidad: Patagonia
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Geometría del instante
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RAPA NUI
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RAPA NUI
RAPA NUI

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