RAPA NUI

Pablo Valenzuela Vaillant

8 agosto – 1 octubre de 2019

Rapa Nui: mirada deconstruida de Pablo Valenzuela

El paisaje es un invento. Pues un paisaje es el ejercicio del punto de vista articulando sobre aspectos de la geografía, un detalle natural, una construcción humana. No podemos olvidar que el paisaje es un género representacional que fue ideado por la estética de las Bellas Artes y que se vio claramente ampliada por la presencia de las Artes Industriales del siglo XIX. De este modo, sin duda fue la fotografía la que se incorpora en la aventura de clasificar y ordenar la geografía solidificando posibilidades estéticas del nuevo paisaje emergente. En efecto, desde la presencia del paisaje natural, indómito, recóndito hacia el paisaje con marcas culturales dejadas por una etnia o comunidad.

Pues bien, el ejercicio propuesto del fotógrafo Pablo Valenzuela, quien por muchos años ha enriquecido las consideraciones sobre el paisaje chileno y tras el acopio de un archivo considerable de observación y reflexión; ahonda en los ejes articulatorios de estos paisajes ancestrales. En concreto, en este trabajo el fotógrafo autor realiza un ejercicio minimalista sobre aspectos tutelares de la cultura Rapa Nui, sus esculturas gigantes de Moais, que son revisitadas y recortadas como micro paisajes.

De tal modo que los destacados efectos estéticos que trae aparejado estos micros paisajes nos reinstalan en la senda patrimonial originaria, por cuanto cuestionan nuestras certezas sobre el enigma Rapa Nui. Sin duda, que, desde su base fotográfica el autor constituye desde una edición exhaustiva las categorías estéticas más influyentes, así los fundamentos vitales de la piedra volcánica ancestralmente trabajada con tanto oficio y ahínco. Sus imágenes conforman por esto una inmersión en lo espiritual y lo sublime de un pueblo originario.

Sin duda, que en estas reflexiones trazan estelas en la contemplación de las fotografías por cuanto buscan sentidos e interpretaciones en medio de parsimoniosos equilibrios de líneas y ritmos pétreos.

La sinécdoque de la mirada fotográfica

Es precisamente en la sinécdoque del trabajo de Pablo Valenzuela que buscamos descifrar de manera racional las posibilidades que ofrece el micro paisaje. De este modo, interviene la fotografía en su labor diseccionadora desde la sustitución o cambio de significado. En efecto, la figura recuerda el tropo donde una parte evoca el todo. De este modo, las fotografías muestran partes de las grandes esculturas, miradas de espaldas, escudriñando la piedra, sintetizando su posición y señalando su peso gravitante. Así con sutilezas, la máquina de la modernidad fotográfica constituye categorías para afirmar su retórica analítica. Las fotografías destacadas en su gran formato, así como en su pulcritud del blanco y negro, buscan descifrar la comprensión global y comprensiva de una cultura que pervive con fuerza hasta el día de hoy. En efecto, desde el testimonio de piedra que recortado y descentrado se logra deconstruir los preconceptos que habitualmente tenemos de Rapa Nui. Claro está que desaparecen las referencias más evidentes de Rapa Nui: el mar, su flora, sus volcanes y habitantes. Solo quedan frente a nuestra retina unos símbolos de civilización ancestral reencuadrados que ahondan el peso cultural de este pueblo resistente nutrido en medio del gran océano por su “mana” prodigioso.

Desde otra perspectiva, la propuesta fotográfica de Pablo Valenzuela confabula una nueva política de la mirada que se establece como testimonio y registro de la memoria. Este efecto histórico es particularmente importante en un país de pérdidas, pues la vuelta que entrega el fotógrafo con estas series visuales minimalistas plantea una lucha contra el olvido desde la contemplación artística de lo valioso.

Un espectador actual, que está de manera constante interviniendo en las redes, registrando y procesando imágenes, pierde en su afán de actualidad la práctica de la contemplación, ejercicio de sumergirse en los efectos que lo exterior, el paisaje, interviene en sus propios mundos interiores. Por desgracias, hemos ido perdiendo la sensibilidad frente al plano detalle y desde esta perspectiva la práctica abstracta de Valenzuela fue conformado por presencia y estableciendo un dialogo del mundo tutelar con su espacio creativo. Dice el autor: “Conocí el territorio Rapa Nui hace treinta años y desde esa fecha he estado ocho veces en la isla, lo que se ha traducido en una gran inspiración para mi trabajo fotográfico y que me ha permitido desarrollar una mirada distinta, lejana a lo meramente documental (…) Mi intención es construir una nueva imagen con los elementos que entrega el paisaje y el instante.”

Esta metonimia que el fotógrafo Pablo Valenzuela posibilita establecer aúna el contrapunto entre historia y estética, pues su mirada autoral sortea desde el descubrimiento textural hasta los equilibrios de los detalles, una piedra que como nunca comunica una poderosa fuerza y visibiliza el sello de su construcción. Por esto la exposición la vemos como parte de un todo, fenómeno sólido y armonioso como estas sinécdoques multiplicadas en imágenes fotográficas que nos recuerdan las mareas de la eternidad que centran a Rapa Nui como el ombligo del mundo.

Dr. Gonzalo Leiva Quijada
Instituto de Estética, PUC de Chile