THE GLOBAL IDENTITY PROJECT

Pablo Zuleta Zahr

25 de abril – 15 de junio de 2019

Fotografías de Pablo Zuleta Zahr: transfigurar la huella humana

Una aparente gran paradoja emerge de las obras de Zuleta Zahr como eje central. Dicha paradoja se hace evidente por la temática y por el desplazamiento de las imágenes. ¿Cómo dar cuenta de los cambios y las transformaciones de la actual sociedad? En efecto, desde la propuesta establecida por “The Global Identity Project” podemos vislumbrar una respuesta factible, un recorrido que nos lleva certeramente desde las fotografías a las Ciencias Sociales, de ellas a la realidad actual. De este modo, la paradoja es una pregunta que se prolonga en este tiempo.

Vamos viendo como un trabajo pulcro, encomiablemente organizado y presentado, nos devuelve la visión a momentos y lugares específicos del mundo contemporáneo. La idea es que estos espacios significativos que han sido revisitados por las imágenes, continúen prolongando el sentido de la globalización como práctica perceptiva. En efecto, la propuesta central del artista Pablo Zuleta Zahr se conforma realizando e instalando la fotografía como una traza y retícula de un momento de la humanidad. Como traza para ser signo desprendido de múltiples huellas dejado por humanidades anónimas. Como retícula en la medida que cada uno de sus trabajos constituye verdadera cartografía de información social y cultural de un momento y de un lugar.

Para realizar este proyecto se requirieron muchas horas de registro de video en lugares significativos de las ciudades de New York y Shanghai, como antes había sido en Berlín y Santiago de Chile. Luego viene un arduo trabajo tecnológico de manejo digital para extraer a cada persona, parametrizarla e ir contentando grupos desde sus signos exteriores como disposición de corporalidades o vestimentas. Posteriormente, comienza el trabajo de adición y adscripción a un color del pantone que ha sido pensado y conectado con la realidad local. Todo este trabajo culmina en un laboratorio visual, donde el fotógrafo creador afina correlatos, ritmos visuales y finalmente conforma la obra que se ve confrontada a un tan exigente como largo proceso de gestión y postproducción.

El resultado es espléndido en su limpieza visual y amplio en sus informaciones sobre el sistema comercial-capitalista mundial y también acerca de las economías emergentes. Desde la perspectiva estética, asoman remarcas generales que podemos considerar como belleza difusa y profusa que revertida en el enclave de la serialidad de imágenes que construyen matrices visuales obligando a establecer ejercicios perceptivos en torno a la obra. En concreto, su proyecto apunta a que el espectador no sea un contemplador pasivo, sino que realice una inmersión estética, verdadero ejercicio para comprender los ejes de contenidos que la obra plantea. Por lo mismo, la obra exige ser revisada y revisitada.

El autor unido por su formación original a la escuela de Dusseldorf, reconocida por su objetividad y su neutralidad, aquí asume aspectos formales que redundan en reconocer a la fotografía como expresión artística. Así las figuras del imaginario visual que el artista Pablo Zuleta Zahr nos muestra, se transforman en fuertes “estructuras” de un momento y también de una ciudad del mundo. Es la propuesta artística del autor, su sensibilidad y maduración visual, donde se posibilita reconocer un momento efímero detenido y reorganizado. Esto nos permite gozar contemplando un mundo que ya se ha perdido de manera irremediable en el olvido. Sin embargo, constatamos en las imágenes de Pablo Zuleta Zahr una fuerte contención emocional, palpando hermosos gestos de intimidad. Así cada persona señala un instante propio de un gran ritual del género humano: el caminar como metáfora del “llegar a ser”.

La obra en su conjunto es expresiva y gestual en su dimensión técnica de captura en pantalla y reacondicionamiento. Sus trazas difunden elementos donde se considera la temporalidad en su aceleración y rapidez dando a los espacios de paso la posibilidad de transfigurarse con la detención, focalizando un instante pleno de intimidad personal.

No obstante, el trabajo de Pablo Zuleta Zahr no pierde el sentido de la comunidad, el distingue en la espacialidad y por medio de un pantone cromático específico para cada país-ciudad unidades de significación de identidad local. En efecto, la acción ocurre en comunidades urbanas llenas de acción y de recepción, sus imágenes constituyen espacios relacionales y transaccionales.

Los pulcros dispositivos estéticos de Zuleta Zahr transitan en las renovadas visiones de la fotografía actual, las escalas de las imágenes nos hacen transitar por nuestra propia insignificancia. En efecto, en un mundo contemporáneo su proyecto busca asediar a sus referentes. No es un solo un universo representacional del intercambio económico y de los efectos de la globalización constituyen variaciones sobre el transitar en lugares destacados en cada ciudad, estableciendo una marca común con las condicionantes históricas, las modas y las posiciones corporales como una puesta en escena contemporánea.

Como afinidad particular podemos mencionar que la obra de Zuleta Zahr reconoce en la sociedad de consumo y en particular en la hiperproducción de imágenes una de las crisis de la fatiga del mirar. Por esto, su trabajo, sus imágenes vernaculares representan de modo estético las cifras, los gestos, las ropas que reconstruyen una memoria de la búsqueda actual de la felicidad.

Paul Ardenne historiador del presente ha señalado la importancia de observar los micro eventos . Esto es efectivamente lo que ha hecho el perspicaz proyecto de Zuleta Zahr, dar una vuelta de tuerca en el observar y dar cuenta de estas micro historias que le ocurre a cada ser humano. Con esto establece matrices representacionales, que las amplifica hacia un contexto mundial. Su trabajo no tiene parangón en la historia direccional de la fotografía chilena, tan marcada por el documentalismo socio histórico.

Un nuevo régimen se impone en el mercado mundial y la indexación visual busca redefinir cuales son estas nuevas marcas en la cambiante y acelerada percepción del tiempo y el espacio. No hay esa tal uniformidad mundial, hay multiculturalismo y las imágenes apuntan a reconocer estas diferencias, no hay trivialización hay justamente búsqueda de sentido.

Como la “estética de la distracción” que formula Walter Benjamin, el trabajo de Pablo Zuleta Zahr es un ejercicio de intervención urbana que centra sus consideraciones sobre el cuerpo, la ropa y el rostro de miles de personas que detenidas en un video y mapeadas en una cartografía visual nos hablan de una transversalidad en la experiencia del transitar, pero también, nos indican su existencia como traza melancólica del sentido de vivir. Son todas esas personas las trazas de una humanidad que, encuadradas en un Museo Imaginario por el artista, claman desde su propia confianza en medio del espacio público por sus queridas promesas. Así, analizando las fotografías de Pablo Zuleta Zahr, la propuesta que queda desde la memoria emocional, es la certeza que en estas imágenes encarnan las utopías de un mundo mejor, con la sensible promesa que al menos en el diseño fotográfico vemos que este anhelo es posible.

Dr. Gonzalo Leiva Quijada

Instituto de Estética, PUC de Chile